jueves, 24 de febrero de 2011

Le persigue e intenta abarcarla por completo, pero tenerla cerca es como tener fuego en la boca.

Medicinas.
Nunca es la medida adecuada. Final: Boca burbujeante, lavado estomacal y la ocasional muestra de compasión. Le rezan a quien sea. Lloran y muestran los pañuelos mojados, verdosos y viscosos, llamando a la culpa dentro de sí. Pero en posición horizontal la culpa no brota.

Equilibrismo en el Bulevar.
Nocturno. El fuego obliga a llevar un objeto de prueba. El objeto es lanzado frente a un taxi. Final: El taxi se detiene, un hombre baja, asustado, abre la valijera, saca un tubo. Se esconde tras un árbol en la cuerda de equilibrio. Se empieza a correr hasta encontrar a alguien vestido de blanco, voltear y darse cuenta que le observaban. Y se ríen.

Morder Baterías.
Final: Cosquilleo en la mucosa de los cachetes. La mayor parte del tiempo pasa desapercibido, sin embargo, la esperanza de que la persistencia la traiga consigo evita que se escupa la batería.

Dieta.
Negar la comida, negar el agua. Se duerme bajo la cama, esperando que el tiempo pase a otro ritmo o que pase de largo. Final: La voluntad jamás es suficiente y se traga una galleta, traicionándose.

Solución.
Se encuentra justo cuando ya no se quiere. Cuando la barba crece en el oído, blanca, cuando los ojos, llenos de cataratas, solo ven sombras. Ahí aparece, como una sombra, abarca por completo y se llena su boca con fuego.

Hambre

Me gustas cuando me hablas
Porque no me siento sola.
Sentir como crujís dentro
De mis entrañas me recuerda
Que este papel que llevo por cuerpo
Vive.

Hablame, estómago, hablame
Que yo te escucho.
Más allá del hambre que sentimos
Desde el último bocado
De pan que la semana pasada dimos,
Nos queda esta compañía
Entre los dos.

Antes que desfallezca
Quiero que nos imaginemos sentados
Frente a un banquete con
Quesos, carnes y vinos.

Acordate de las mariposas que
Sentíamos cuando aquel muchacho
Nos abrazaba.
¡Cómo me sentía viva!
No te callés, estómago, por favor hablame.

Cantame una última canción
Antes de que nos agarre
La muerte en esta esquina
Sin luz.
Sin amor.
Sin comida.

Recomendación de música: Rayuela - Gotan Project



Los dejamos con nuestra recomendación de música: Rayuela de Gotan Project
Narración de (nada mas y nada menos que) Julio Cortázar del Capítulo 7 de Rayuela.
si quieren orgasmarse auditivamente bueno y sino tambien. Nosotros ya lo hicimos.
Disfruten!
-Deliria y Macadamia

miércoles, 16 de febrero de 2011

Caminata


Zaratustra se cerró en mis manos cuando el aire helado se coló por mi nariz. Giré y vi al sol iluminar a los robles florecidos por última vez, al menos esa impresión me queda. Las montañas que asierran el cielo se cubren de nubes apenas visibles. Los colores a esta hora del día son singulares, la luz extraña, suavizada por las nubes que gotean finamente, me golpea en la cara mientras el aire sigue helando cada vez más.

Hace ya unos diez kilómetros que el camino es de tierra, húmeda y olorosa tierra. Las piedras mojadas, expuestas por alguna corriente que no vi, brillan desde lejos anunciando a quien le incumba su soberbia presencia.

Mis pies descalzos besan las piedras redondas, como de río, y el lodo se introduce entre mis dedos causándome placer viscoso. La llovizna arrecia junto con el viento que pone a bailar a los árboles y pone en contra mía a las gotas, que insisten en golpearme con violencia y persistencia.

Lo disfruto. Caminar solo es divino, es casi como dejar de ser uno y ser, digamos, veintiséis. La verdad es que no sé donde estoy y no me preocupa.

En algún lugar del trayecto, mis huellas dejaron de ser de converse y fueron de pie humano. Seguro mis zapatos están aún ahí, junto al libro.

Anochece lentamente. Sobrevivo al ataque de unas avispas sin dañar a una sola. Dejé que mordieran y picaran lo que quisieran, al final, probablemente, me confundieron con un trozo de madera inerte (que llora) y me dejaron en paz. Tal vez las avispas no estaban muy equivocadas después de todos.

Mi camisa tuvo el mismo fin que los zapatos.

Pronto noté algo que debí haber notado antes. Los animales se congregaban para verme pasar, como si fuera una atracción extraña. Como ver pasar un circo frente a tu casa, un circo en silencio.

Las vacas, rumiando siempre, volvían sus cabezas hacia mí y no parpadeaban. Sus pestañas, magníficamente largas, no se atrevían a bajar. Me observaban desde el otro lado del cerco, a través de los alambres de púas, sin moverse.
Los caballos, más precavidos, seguían comiendo pero podía ver como sus gigantescos globos oculares me apuntaban y me seguían con sus bordes enrojecidos y sangrantes. Los perros ladraban normalmente y caminaban en dirección contraria, al tiempo que yo notaba que el sol ya no era parte de lo que era capaz de ver.

En lo oscuro, fallaba al intentar comprender por qué podía ver todo tan claro. Era capaz de ver los jiñocuabos, las avispas que me seguían expectantes y vibrantes. Los resoplidos incómodos de las yeguas los veía también, con extraordinaria claridad. Noté mi desnudez.

Vi luces salir de en medio de la montaña y decidí no seguir viendo, no vaya a ser y me decepcione- pensé. Preferí la paranoia, como siempre.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que la vi, en la claridad de la noche, de mi noche, a unos quinientos metros, caminaba también descalza observando a los lados, su pelo desordenado y los ojos con inmensas retinas se movían nerviosamente dentro de su cavidad. Venía desnuda.
Seguí caminando, pues no podía hacer más. Percibí el momento en el que ella reparó en mi presencia, no pareció asustarse e igualmente siguió caminando.

En un momento pasamos el uno junto al otro, a escasos centímetros, olía a barro y fuego. Mis piernas me arrastraron por la tierra húmeda hasta que el sol volvió a asomar entre las montañas, mas mi mente iba apagada. Me detuve y me senté en una piedra, húmeda aún, y lloré al ver los robles florecidos iluminados otra vez. Cerré mi ojo, pude ver mis pestañas magníficamente largas, vi mi posición con respecto al alambre de púas, la asumí y empecé a pastar.


Gracias Egipto

Hoy me he sentido enormemente orgullosa de mi generación. Una generación a la cual se le ha criticado de indiferente y adormitada ante las problemáticas sociales y políticas del mundo. Mas hoy, como dijo Fernando Cardenal, los jóvenes han vuelto a la calle para hacer historia. Esta vez les ha tocado a los jóvenes de Egipto quienes se  aliaron al fenómeno de las redes sociales para canalizar la impotencia y la rabia que habían rezagado sus ideales durante tanto tiempo. Se han levantado, han salido de sus hogares y sus aulas de clase para darse a la tarea de botar a un dictador que por 30 años había oprimido a diestra y siniestra –y bajo la tranquilidad de todos los países “defensores” de la Democracia-  a un país donde reinaba la injusticia, la pobreza y el hambre.

A diferencia de los hechos históricos del siglo pasado como en la plaza de Tian'anmen, Praga, Bosnia, Chile y aquí en nuestra Nicaragüita, hoy he visto a las tanquetas del ejército convertirse en partidarias de un pueblo que buscaba su sacro derecho a la libertad, muy al contrario del siglo XX cuando eran traidoras y se encontraban de lado de los cobardes gobernantes que no sabían cómo apagar el fuego de un pueblo que pierde el miedo.

Es imposible no emocionarse al ver a un musulmán junto a un cristiano infundidos en un abrazo durante las protestas, al lado de mujeres, niños, ricos, pobres y mártires que nos han dado una valiosa lección a occidente al enseñarnos que la Democracia no distingue cultura, religión, raza, ubicación geopolítica o edad.

Estas revoluciones suscitadas en medio oriente, reflejan un importante cambio generacional y han llegado a demostrar la emancipación de esta juventud de tantas etiquetas y prejuicios. Ciberjovenes demócratas es la definición en boga para los tantos jóvenes en los pueblos del mundo que abonan las esperanzas de construir Estados de Derecho.
Aquí en Nicaragua, no serán muchos, pero los hay. En esquinas, en barrios, en universidades. Y espero que mañana nos tomemos las calles de forma pacífica y juntos podamos derrocar a los Mubaraks que se han apropiado del pan y de la libertad de este pueblo.

jueves, 10 de febrero de 2011

Desventajas

Desventajas de tener una mano disecada como adorno.
Escuché un grito. La mano se movió por su cuenta.
Caminó sobre sus dedos y se escapó de mi vista.
A la mañana siguiente mi gato estaba muerto,
Y yo tenía alergia.

Desventajas de tener una mano disecada.
Intenté tomar la taza de café.
Olvidé que tenía la mano disecada.
Furioso, quise acabar con la vida de algo. Me calmé

Desventajas de tener una.
Quisiera tener más.


Desventajas de tener.
Compasión.












Desventajas.
No tengo idea de donde está la mano disecada.
Desde el día del grito, no puedo conciliar
el sueño.

La Prisa

La persistencia de la memoria - Dalí
El café frío.
La corbata ajada.
La lámpara encendida
Y los zapatos al revés.
Los platos sin lavar.
Las cenizas en el piso.
Los besos de después.
Tu perfume en el vaso.
Las ventanas cerradas.
Tu sombra en la puerta.
Lo lamento.
Tenía prisa.
Y con paciencia y parsimonia
Te debía sacar rápido.
Soy la hija del tiempo.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Bienvenida

Bienvenidos a nuestro blog. Pretendemos que sean la razón de nuestro ocio y de nuestra imaginación, masticable como una macadamia y oscura como la paranoia de un desequilibrado. Disfruten.

Deliria y Macadamia.