Hoy me he sentido enormemente orgullosa de mi generación. Una generación a la cual se le ha criticado de indiferente y adormitada ante las problemáticas sociales y políticas del mundo. Mas hoy, como dijo Fernando Cardenal, los jóvenes han vuelto a la calle para hacer historia. Esta vez les ha tocado a los jóvenes de Egipto quienes se aliaron al fenómeno de las redes sociales para canalizar la impotencia y la rabia que habían rezagado sus ideales durante tanto tiempo. Se han levantado, han salido de sus hogares y sus aulas de clase para darse a la tarea de botar a un dictador que por 30 años había oprimido a diestra y siniestra –y bajo la tranquilidad de todos los países “defensores” de la Democracia- a un país donde reinaba la injusticia, la pobreza y el hambre.
A diferencia de los hechos históricos del siglo pasado como en la plaza de Tian'anmen, Praga, Bosnia, Chile y aquí en nuestra Nicaragüita, hoy he visto a las tanquetas del ejército convertirse en partidarias de un pueblo que buscaba su sacro derecho a la libertad, muy al contrario del siglo XX cuando eran traidoras y se encontraban de lado de los cobardes gobernantes que no sabían cómo apagar el fuego de un pueblo que pierde el miedo.
Es imposible no emocionarse al ver a un musulmán junto a un cristiano infundidos en un abrazo durante las protestas, al lado de mujeres, niños, ricos, pobres y mártires que nos han dado una valiosa lección a occidente al enseñarnos que la Democracia no distingue cultura, religión, raza, ubicación geopolítica o edad. Estas revoluciones suscitadas en medio oriente, reflejan un importante cambio generacional y han llegado a demostrar la emancipación de esta juventud de tantas etiquetas y prejuicios. Ciberjovenes demócratas es la definición en boga para los tantos jóvenes en los pueblos del mundo que abonan las esperanzas de construir Estados de Derecho.
Aquí en Nicaragua, no serán muchos, pero los hay. En esquinas, en barrios, en universidades. Y espero que mañana nos tomemos las calles de forma pacífica y juntos podamos derrocar a los Mubaraks que se han apropiado del pan y de la libertad de este pueblo.


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